La aventura de renunciar y vivir del arte

Originalmente para el blog Auténticas.

 Noviembre 2016. Villa el Salvador.

Noviembre 2016. Villa el Salvador.

Renunciar no siempre significa renunciar a un trabajo. Renunciar es abandonar un presente que ya no te llena para ir en busca de oportunidades mejores, de cosas que te llenen el corazón de alegría y que te acerquen a un futuro soñado. Renunciar a un trabajo, a un lugar o a una relación que no te completa es una forma valiente de asumir que somos dueñas de nuestro destino y de nuestra libertad.

Hace unos meses renuncié a mi trabajo para dedicarme a “Handra”, mi proyecto de arte e ilustración que ha ido creciendo y evolucionando conmigo desde que acabé la universidad hace un par de años. Cuando terminé la carrera de diseño gráfico entré a trabajar a una empresa a la que siempre había querido entrar. Por supuesto que estaba feliz con mi contrato, pero mientras “Handra” iba expandiéndose en paralelo, me iba dando cuenta de que, en realidad, lo que me apasiona en la vida más que nada es crear y expresarme a través del arte.

Los meses antes de tomar la decisión de renunciar fueron unos meses cargados de angustia. Me sentía perdida, insegura e incompleta. Quería crear y construir mis propios proyectos pero no sabía ni cómo ni dónde. No entendía por qué si había querido ser diseñadora gráfica toda mi vida, en ese momento eso no era suficiente. Por qué si había querido entrar a esa empresa con tantas ganas, ahora quería irme para vivir de mi arte. Comencé a cuestionar todo sobre mí, mis sueños, mis talentos, mi presente, mi forma de llevar la vida. Me di cuenta de que tenía que dejar de ser tan dura conmigo misma y que renunciar no tenía nada de malo. Quería cambiar de rumbo, seguir mi instinto.

Debo confesar que el primer día que estuve 100% dedicada a Handra estuve más estresada y desorientada que nunca. No sabía por dónde empezar o cómo sentirme con el hecho de que ahora era dueña de mi tiempo y de mi vida. Sentía miedo, alegría, curiosidad y mucha expectativa. Me sentía abrumada con tantas emociones e ideas que venían a mí. Hoy, 6 meses después, puedo decir que me siento capaz de lograr lo que sea porque mi corazón está lleno. Me siento imparable.

Si su instinto les dice que deben cambiar su incómodo presente, busquen en lo más profundo de su ser la manera de corresponderle. Prueben detener su rutina y estar solos para contemplar la vida y su papel en ella. Porque la respuesta siempre está en nosotras mismas.

Ale