Las respuestas aparecen cuando menos lo esperamos

Originalmente para el blog Auténticas.

Photo by  Jorge Quinteros

“Cuando alguien busca, fácilmente puede ocurrir que su ojo sólo se fije en lo que busca; pero como no lo halla, tampoco deja entrar en su ser otra cosa, ya que únicamente piensa en lo que busca, tiene un fin y está obsesionado con esa meta. Buscar significa tener un objetivo. Encontrar, sin embargo, significa estar libre, abierto, no necesitar ningún fin. Tú, venerable, quizás eres realmente uno que busca, pues persiguiendo tu objetivo, no ves muchas cosas que están a la vista.”

Esa es una de las ideas que más me gustó del libro que acabo de terminar: Siddhartha, de Herman Hesse. Lo leí mientras participaba en una residencia de ilustración en la que todo el tiempo estuve retándome a mi misma para encontrar mi propio estilo gráfico y mi propia forma de transmitir mensajes. Me la pasaba probando nuevas técnicas, nuevos materiales, nuevos personajes y composiciones para encontrar un estilo único que me diferencie de los otros ilustradores. No me gustaba nada de lo que estaba haciendo. Estaba tan concentrada en ser diferente que me olvidé de divertirme y de disfrutar el proceso, así que decidí tomarme un par de días libres y fue en ese momento en que la frase de Hesse cobró tanto sentido para mi.

Después de esos días, comencé a dibujar solo por diversión y encontré trazos que me gustaron y colores que reflejaban mis sentimientos. Me di cuenta de que la vida es así: cuando menos te lo esperas, las respuestas aparecen. ¿No les ha pasado que están caminando y de la nada los planetas se alinean y entienden el porqué de una situación? Comienzan a atar cabos y a entender algunas cosas: “¿Por qué reaccioné tan mal el otro día?” “¿Cómo hago para dejar de sentirme así?”

Creo que cuando hacemos las cosas por amor, diversión o pasión, es cuando más nos conectamos con nosotros y es así como aparecen todas las respuestas. Buscar una forma de ser original es importante y muchas veces las cosas más increíbles y especiales aparecen cuando menos lo esperamos. Cuando estamos abiertos al mundo y a sus posibilidades. Cuando disfrutamos la vida.

Ale

 

La aventura de renunciar y vivir del arte

Originalmente para el blog Auténticas.

Noviembre 2016. Villa el Salvador.

Noviembre 2016. Villa el Salvador.

Renunciar no siempre significa renunciar a un trabajo. Renunciar es abandonar un presente que ya no te llena para ir en busca de oportunidades mejores, de cosas que te llenen el corazón de alegría y que te acerquen a un futuro soñado. Renunciar a un trabajo, a un lugar o a una relación que no te completa es una forma valiente de asumir que somos dueñas de nuestro destino y de nuestra libertad.

Hace unos meses renuncié a mi trabajo para dedicarme a “Handra”, mi proyecto de arte e ilustración que ha ido creciendo y evolucionando conmigo desde que acabé la universidad hace un par de años. Cuando terminé la carrera de diseño gráfico entré a trabajar a una empresa a la que siempre había querido entrar. Por supuesto que estaba feliz con mi contrato, pero mientras “Handra” iba expandiéndose en paralelo, me iba dando cuenta de que, en realidad, lo que me apasiona en la vida más que nada es crear y expresarme a través del arte.

Los meses antes de tomar la decisión de renunciar fueron unos meses cargados de angustia. Me sentía perdida, insegura e incompleta. Quería crear y construir mis propios proyectos pero no sabía ni cómo ni dónde. No entendía por qué si había querido ser diseñadora gráfica toda mi vida, en ese momento eso no era suficiente. Por qué si había querido entrar a esa empresa con tantas ganas, ahora quería irme para vivir de mi arte. Comencé a cuestionar todo sobre mí, mis sueños, mis talentos, mi presente, mi forma de llevar la vida. Me di cuenta de que tenía que dejar de ser tan dura conmigo misma y que renunciar no tenía nada de malo. Quería cambiar de rumbo, seguir mi instinto.

Debo confesar que el primer día que estuve 100% dedicada a Handra estuve más estresada y desorientada que nunca. No sabía por dónde empezar o cómo sentirme con el hecho de que ahora era dueña de mi tiempo y de mi vida. Sentía miedo, alegría, curiosidad y mucha expectativa. Me sentía abrumada con tantas emociones e ideas que venían a mí. Hoy, 6 meses después, puedo decir que me siento capaz de lograr lo que sea porque mi corazón está lleno. Me siento imparable.

Si su instinto les dice que deben cambiar su incómodo presente, busquen en lo más profundo de su ser la manera de corresponderle. Prueben detener su rutina y estar solos para contemplar la vida y su papel en ella. Porque la respuesta siempre está en nosotras mismas.

Ale

 

De vuelta en Lima

 
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De vuelta en Lima, agarrándole el pique a la vida de nuevo. Qué difícil es viajar, perderte, encontrarte y después regresar a tu ciudad, a tu casa. Apenas llegas sientes que nada ha cambiado. Que todo sigue igual. Que te hubieras ido por más tiempo...o quizás nunca haber vuelto. Sobretodo cuando es invierno y me pongo en modo nostalgia ❄️ mirando por la ventana tratando de encontrarle un significado a la vida. El primer día después de volver no quiero ver a nadie, no quiero hablar, ni siquiera comer. Necesito sentarme sola con mis pensamientos, asimilar y proyectar. Organizar mis ideas, escribir, acordarme de las experiencias increíbles que viví, las cosas que aprendí, las hermosas personas que conocí y todo lo que mi corazón recolectó para seguir adelante en mi país adorado 💕🇵🇪 Qué difícil es regresar de un viaje largo y espiritualmente/ profesionalmente/ físicamente intenso, pero qué lindo es volver a casa!

Ale